con gozo y bienestar.
Tu esposa será una vid fecunda
en el seno de tu hogar.
Tus hijos, retoño de olivo
en torno a tu mesa.
Salmo 128 (127), 2-3
Así comienza el libro de la Hermana Bernarda "Cocina y Meditación" en esta entrada quiero invitar a los Libros que nos inspiran a Cocinar, esos libros que tienen sus hojas gastadas, olor a hogar y hasta parte de ingredientes que llevo la receta, algunos míos tapados en harina , claras de huevo pero otros los guardamos en un lugar de privilegio, como una biblia bien cuidados pero ojo no lo olvidemos en la repisa, porque a mi me pasa no sé si a ustedes pero cada vez que releo un libro después que paso un tiempo que no lo abría lo leo con otros ojos, desde otro punto de vista y eso creo que es lo mas bello de la lectura.
Y a quien no le ha pasada en leer una receta, hacerla y que no llegue a buen puerto , terminar por cerrar el libro tirar lo que cocinaste y olvidar el día, pero los libros que les presento son libros y recetas re probadas yo creo que si lo abrís y cocinas volveremos a leer otra vez de su autor.
Esta es solo la primera parte de los libros que me inspiran a cocinar les doy unos links con los cocineros más influyentes del mundo y una estrofa porque es muy larga de una Oda escrita por Pablo Neruda inspirado en la Cocina , saludos y hasta la próxima.
Cebolla,
luminosa redoma,
pétalo a pétalo
se formó tu hermosura,
escamas de cristal te acrecentaron
y en el secreto de la tierra oscura
se redondeó tu vientre de rocío.
Bajo la tierra
fue el milagro
y cuando apareció
tu torpe tallo verde,
y nacieron
tus hojas como espadas en el huerto,
la tierra acumuló su poderío
mostrando tu desnuda transparencia,
y como en Afrodita el mar remoto
duplicó la magnolia
levantando sus senos,
la tierra
así te hizo,
cebolla,
clara como un planeta,
y destinada
a relucir,
constelación constante,
redonda rosa de agua,
sobre
la mesa
de las pobres gentes.
luminosa redoma,
pétalo a pétalo
se formó tu hermosura,
escamas de cristal te acrecentaron
y en el secreto de la tierra oscura
se redondeó tu vientre de rocío.
Bajo la tierra
fue el milagro
y cuando apareció
tu torpe tallo verde,
y nacieron
tus hojas como espadas en el huerto,
la tierra acumuló su poderío
mostrando tu desnuda transparencia,
y como en Afrodita el mar remoto
duplicó la magnolia
levantando sus senos,
la tierra
así te hizo,
cebolla,
clara como un planeta,
y destinada
a relucir,
constelación constante,
redonda rosa de agua,
sobre
la mesa
de las pobres gentes.














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